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La victoria de Trump es como el impuesto al sol. Y además, ¡puede tener efectos similares!

La noticia de ayer fue sin duda la inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses. Pero si nos detenemos analizarla, se parece mucho al impuesto al sol, ambos representan el éxito de la táctica de echar la culpa al débil de los males propios.

El discurso que ha dado la victoria a Trump se centra culpar a los demás de los males de los ciudadanos estadounidenses, es decir a los extranjeros, a los que vienen de fuera, que son, en última instancia, los que según Trump impiden que América sea grande.

Lo mismo hace el gobierno español con las energías renovables y con las personas que pretender autoconsumir, estigmatizarlas como culpables de todos los males del sistema eléctrico y culparlas de una deuda de la que no fueron creadores ni alentadores.

Paradójicamente, ambos hechos pueden provocar el mismo resultado; menor instalación de energías renovables y por tanto un mundo más contaminado al borde del punto de no retorno del cambio climático.

Por su parte, el impuesto al Sol desincentiva la instalación de energías renovables, y por otra parte, aparentemente Trump también lo va hacer.

En septiembre Donald Trump nombraba a Myron Ebell, un negacionista del cambio climático, como su candidato a director de la Agencia Americana de Medio Ambiente. Además, el presidente electo ha calificado el cambio climático como un concepto “creado  por los Chinos para hacer que las empresas estadounidenses sean no competitivas”.

El discurso a esta parte del atlántico, el que pretende imponer el gobierno español es el de “Esos indeseables autoconsumidores pretender ahorrar sin pagar los costes del sistema”.

A lo que debemos contestar:

  • Esos autoconsumidores ya pagan los costes del sistema por la energía que consumen y que sí pasa por el sistema.
  • Esos autoconsumidores, de hecho, pagan más de lo que les toca, porque el sistema eléctrico español carga de peajes más a los pequeños consumidores que a los grandes, y más a las tarifas domésticas que a las industriales.
  • Esos autoconsumidores pagan además, como el resto de consumidores, la energía proveniente de la gran hidráulica y de las nucleares a un precio mucho mayor a su coste, generando grandes beneficios a unas empresas que no se hicieron con esas plantas en un mercado abierto precisamente.
  • Esos autoconsumidores permiten que España se acerque más a su compromiso de consumo vía Energías Renovables para el 2020 que el gobierno se empeña tanto en retrasar.
  • Esos autoconsumidores evitan polución en la generación eléctrica de los kWh que autoconsumen y descargan las redes eléctricas mejorando su rendimiento.

Y en última instancia, esos autoconsumidores no son culpables de ninguno de los males que aquejan al Sistema Eléctrico español. No entraremos aquí en quienes son los culpables, pero desde luego los autoconsumidores son mucho más partícipes de la solución que culpables del problema.

Esperemos que el nuevo gobierno, aunque se parece mucho al anterior, entre en razón con respecto a favorecer el autoconsumo, y que a la otra parte del atlántico el discurso de Trump se quede en una mera anécdota de la campaña y que EEUU siga por la senda que le ha permitido estos últimos años ser uno de los países que más potencia renovable incorpora al año.

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