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La energia solar crece imparable en todo el mundo

Crecimiento de la Energía Solar en todo el mundo

¿Y en España qué pasa con la Solar?

El año 2014 cerró con 177 GW de potencia solar fotovoltaica instalada en todo el mundo. Solo en este año se instalaron 38.7 GW, confirmando la tendencia de crecimiento imparable en los últimos 10 años.

Para que nos hagamos una idea, 38.7 GW son más de 120 millones de paneles solares fotovoltaicos instalados solo en 2014. Más de 300.000 paneles solares fotovoltaicos se instalan cada día en el mundo y la tendencia es un crecimiento exponencial para los próximos años.

¿Y en España qué ocurre?

Parece mentira que hace solo 7 años España fuese número uno mundial en este sector.

Recapitulemos brevemente la historia de los últimos 10 años del sector en España. Solo basta con ver cómo ha evolucionado la potencia fotovoltaica instalada en España:

Crecimiento Energía Solar

Hagamos un poco de historia para entender bien este gráfico.

A finales de los años noventa y principios de los 2000, ninguna tecnología de aprovechamiento de energías renovables era lo suficientemente barata por si sola como para competir con las energías tradicionales (hidroeléctrica, nuclear y combustibles fósiles), por lo que viendo las enormes ventajas sociales que estas energías podían ofrecer, se optó por subvencionarlas para favorecer su desarrollo y para que pudieran competir con el resto de energías.

El 27 de Noviembre de 1997, 14 días antes de la firma del protocolo de Kioto y 3 años antes de que se publicaran las directrices de la UE que orientaban las ayudas a las Energías Renovables se aprobó ya en España una Ley del Sector Eléctrico 54/1997 que recogía cómo se deberían remunerar económicamente las Energías Renovables. Era una norma pionera en este campo.

A nivel europeo se puso como objetivo reducir, para el 2020, el 20% de las emisiones de gases en la UE, lograr el 20% de aumento de la eficiencia energética y el 20% de consumo de energía primaria de fuentes renovables (tomando como base el año 1990, es el denominado Objetivo 20-20-20).

En concreto, para la energía fotovoltaica, se esperaba desarrollar para el 2010 una capacidad instalada de 3 GW en toda la Unión Europea. En esta primera fase del desarrollo de la política de renovables, la Unión Europea, reflejando la opinión generalizada del momento, pensaba que la fotovoltaica se dirigiría solo a pequeñas instalaciones en techos. Se hablaba entonces de que el objetivo de 3GW se alcanzaría mediante el desarrollo de 1.000.000 de sistemas fotovoltaicos, que tendrían una media de tamaño de 3 kW (apenas unos pocos paneles, como un pequeño kit placas solares).

Paralelamente en España las primeras leyes de apoyo a las energías renovables favorecieron especialmente el desarrollo de otras tecnologías como la cogeneración (como aprovechamiento de alta eficiencia) y la energía eólica, empezando a poblar nuestros campos con grandes aerogeneradores. En cambio, la fotovoltaica en estos primeros años se limitó a pequeñas instalaciones en tejados. Aunque las rentabilidades eran atractivas por el alto grado de subvención, muy poca gente se atrevía entonces a instalarse un kit solar en el tejado.

La primera norma que contenía un apoyo específico a la energía solar fotovoltaica fue el RD 436/2004. Normativa que permitió en marzo de 2004 el inicio de la instalación fotovoltaica en España.

Por aquel entonces la directiva 2001/77/CE adoptó el objetivo de introducir un consumo de energía de fuentes renovables en 2010 del 12% de la energía consumida en la UE, en respuesta al protocolo de Kioto y siguiendo la línea iniciada en 1997. En el 2007 la UE, en su Comunicación de 10 de Enero, percibía que el objetivo de un despliegue de renovables que permitiera que el 12% del consumo proviniera de estas fuentes no iba a alcanzarse e instaba a los países de la UE a un mayor esfuerzo para desarrollar los recursos renovables.

Fruto de este acicate, y debido también a la obsolescencia del método anterior (que fijaba una prima basada en el precio del mercado que paradójicamente subía al introducir energía primada en él, retroalimentándose un aumento del precio sin sentido) se aprobó en España el archifamoso RD 661/2007, que fijaba una tarifa especialmente generosa para las instalaciones fotovoltaicas.

Un asombroso cúmulo de situaciones, entre otras:

       i.         la facilidad del crédito,

     ii.         la disponibilidad de paneles (España atrajo el 50% de la producción mundial de placas solares en solo un año),

    iii.         un rendimiento mucho mayor al esperado de los sistemas (que hacía que con las primas dadas la rentabilidad fuese más atractiva),

    iv.         el pinchazo de la burbuja inmobiliaria que propició crédito y mano de obra al sector,

     v.         una normativa poco desarrollada que hizo que los grandes parques se pudiesen aprovechar de la prima más alta reservada a pequeñas instalaciones,

    vi.         el hecho de que no hubiese límite a la instalación. Aunque había un objetivo (que se superó en casi un 1000%), una vez cumplido un porcentaje de dicho objetivo de instalación se daba un año para instalar todo lo que se quisiese permitiendo en la práctica que no hubiese más límite que el tiempo.

Esto dio como resultado lo que vemos en el gráfico, en 2008 se instaló en España más que en cualquier otro país del mundo en el tiempo más corto hasta el momento conocido.

Muchos autores dicen que en ese año la fotovoltaica se hizo madura y pasó de ser un recurso de pequeñas instalaciones aisladas a una posibilidad factible de generar electricidad a gran escala.

La carrera de instalación terminó en España en septiembre de 2008, cuando finalizaba el plazo de inscripción en el RD 661/2007. La siguiente norma intentó corregir los errores de la anterior para no volver a caer en un desarrollo insostenible del sector. El RD 1578/2008 fijó unos cupos trimestrales de potencia, por lo que fácilmente se observa en el gráfico que en los siguientes años el aumento fue totalmente lineal.

Hasta que en 2012 se introdujo la moratoria renovable, por la que ni un solo kW más se instalaría cobrando prima desde entonces.

La causa de esto fueron las medidas que se tomaron para frenar el déficit tarifario del sector eléctrico. Entre ellas, limitar el gasto del sistema en primas, bajando las que ya se daban y no permitiendo que hubiese más potencia renovable.

Hasta aquí la historia de lo ocurrido pero, ¿Cuál es la situación ahora?

Por una parte, la tecnología solar fotovoltaica se ha desarrollado tanto que sus costes ya son competitivos con las energías convencionales. La era de las primas ha terminado para siempre.

Entonces, si ya son competitivas sin primas ¿por qué no se están montando multitud de instalaciones solares? ¿Qué ocurre en otros países?

Pues en otros países ocurre lo que no está ocurriendo en España, y es que se favorece la instalación de energía solar fotovoltaica no con primas, sino con mecanismos normativos que permiten su implantación. Y no porque sean más pro-renovables de convicción, más bien porque se han dado cuenta de las ventajas que para la sociedad revierten. EEUU, por su historia, no se le puede considerar amante de las energías renovables por ideología, sin embargo, se han dado cuenta de que la energía solar proporciona más puestos de trabajo que cualquier otra tecnología de generación, y sin tener un coste mayor. Además de, entre muchas otras ventajas, crear empleo local, disminuir la sobrecarga de las redes eléctricas, ahorrar costes en pago de emisiones por CO2, permitir el desarrollo de industria a largo plazo, cumplir objetivos de reducción de emisiones y contaminación ambiental…

¿Y cómo se favorece? Pues con créditos fiscales, que permiten deducir las inversiones en energías renovables del pago de impuestos, con legislación de sistemas de balance neto, que permiten inyectar en la red cuando produces más energía de la que consumes descontándote esta de tu consumo, facilidades de tramitación, etc. etc. etc.

¿Qué ocurre en España? Pues todo lo contrario. Con la excusa de que si autoconsumimos energía no contribuimos al sistema eléctrico (sobre todo al pago de sus deudas), pues dejamos de consumir energía tradicional, con sus pagos tradicionales, el gobierno sacó hace más de dos años un borrador de normativa de autoconsumo. Filtrado adecuadamente para amedrantar a cualquier persona que quisiese instalarse su kit placas solares, pues incluye en la normativa el famoso peaje de respaldo.

El peaje de respaldo es un impuesto revolucionario a la electricidad que nos generamos nosotros, es decir, como la energía que nos generamos no la consumimos de la red, tenemos que pagar por ella para contribuir como si la hubiésemos consumido de la red. Así contribuimos a pagar las deudas del mal gestionado sistema eléctrico, que a los consumidores nos crea deudas, pero a las compañías eléctricas beneficios escandalosos.

Así han conseguido durante dos años que el mercado esté paralizado, aunque con la legislación actual es 100% legal autoconsumir energía sin pagar ningún peaje.

 

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