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Cómo mejorar la Eficiencia Energética de mi casa

Cómo mejorar la Eficiencia Energética de mi casa

Las viviendas españolas suspenden en Eficiencia Energética. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) más del 73% tiene una eficiencia muy baja.

La legislación implantada en los últimos años por directiva europea obliga a las viviendas, desde junio de 2013, a tener un certificado de eficiencia energética. Una calificación energética que proporciona a la vivienda una etiqueta, como la de los electrodomésticos, con una letra entre la A (muy alta eficiencia) y la G (muy baja eficiencia).

Eficiencia energetica

El estudio realizado por el IDAE indica que la mayoría de las viviendas obtienen una calificación mala, más del 85% son E, F o G, siendo E el 45% y G un 28%. Apenas 4,3% son A, B y C, con una calificación buena o muy buena.

El desastroso resultado de estas estadísticas demuestra lo poco que nos preocupamos por la eficiencia energética. Aunque por otro lado sí nos preocupa el gasto que hacemos en los diversos suministros.

Pero, ¿qué mide la calificación energética?

El sistema de calificación energética mide el grado de eficiencia energética en base al consumo de energía primaria (no renovable), y de las emisiones de CO2, que derivan del consumo asociado a calentamiento de agua, calefacción y refrigeración, ventilación e iluminación.

A mejor eficiencia energética menos energía primaria usaremos (menos euros en nuestras facturas) y menos CO2 asociado a nuestro consumo. Por ejemplo, una vivienda de 90 m2 con calificación energética E consume unos 1.000 euros anuales en energía.

La importancia de la obtención de una calificación u otra radica en saber cuánto me permitirá ahorrar, o me obligará a gastar, una vivienda en su uso a lo largo de los años. Esta información, todavía no suficientemente valorada, implica que si yo tengo una vivienda con mejor calificación energética podré venderla a un precio más alto.

Como el sistema es relativamente reciente, poco a poco nos iremos todos acostumbrando a su uso, pero quepa indicar que incluso algunos bancos empiezan a dar un interés más bajo en la hipoteca si se adquiere una vivienda con alta calificación energética.

 

Dados los beneficios, ¿qué puedo hacer para mejorar la calificación energética de mi vivienda?

Pues el consejo habitual es cambiar la caldera y las ventanas. Pero esto no siempre funciona.

Dado que muchos informes los realizan empresas de Madrid, y en Madrid el gasto en calefacción es considerable, se suele realizar esta recomendación. Pero si vivimos en la costa o en una ciudad que no esté a 600 metros de altitud, y con un consumo en calefacción más moderado, la influencia de la caldera es mucho menor. Y en todo caso, la recomendación de una caldera de condensación es mejorada por una caldera de biomasa, que son las mejor valoradas para la calificación energética.

En cuanto al cambio de ventanas, hay que decir que en teoría entre el 15% y el 35% del calor se escapa por ventanas. La realidad es un poco menor, pero sí que es una mejora que suele ser apreciable, tanto en calefacción como en refrigeración. No solo disminuimos el gasto energético mejorando la calificación energética, sino que también mejoramos el confort en nuestro hogar. El coste es alrededor de los 500 euros por ventana, y tan importante es la calidad de la ventana como la instalación sellando bien las uniones entre la ventana y las paredes.

Además de estos clásicos daremos a continuación tres consejos muy útiles para mejorar nuestra calificación energética de manera muy rentable:

  • Instalación de toldos y parasoles. En ubicaciones con alto gasto de refrigeración, habitualmente realizada con aire acondicionado, una medida muy económica es la instalación de toldos y parasoles. Por ejemplo un parasol horizontal, a modo de visera en una ventana, tiene un efecto regulador del gasto energético. En invierno, que el sol está más bajo no provoca ningún efecto, pues el sol entra a través de la ventana calentándonos la casa. Y en verano, que el sol circula a más altura, provoca una sombra a la entrada de la ventana que ayuda a que no entre el calor. La luz reflejada entra igual, pero la vivienda se protege del sobrecalentamiento del sol. Este elemento tan sencillo nos ayuda a mejorar la calificación energética.
  • Iluminación LED . La iluminación es uno de los consumos que se miden para la obtención de la calificación energética. Según el IDAE el 18% de nuestro gasto energética se invierte en iluminación. El ahorro energético en esta partida nos permite ahorrar dinero y escalar posiciones en nuestra calificación energética. Es una medida no muy nombrada que puede ser mucho más rentable que un cambio de caldera en muchísimos hogares.
  • Implantación de energías renovables. La implantación de energías renovables es con diferencia la medida que más posiciones nos permite escalar en la calificación energética, y es prácticamente la única con la que podemos conseguir una calificación A. La razón es fácil, todo el consumo que provenga de energías renovables nos elimina consumo de energías no renovables, que al final es lo que mide la calificación energética; a menor consumo mayor calificación. Vea las alternativas más rentables de uso de energías renovables en viviendas en nuestro blog.

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